LA VIDA EN N

Mi foto
LAMBAYEQUE _ CHICLAYO, Peru

sábado 5 de noviembre de 2011

PARA LA PRENSA NACIONAL

Al Colegio de Periodistas de Lambayeque,
A la Federación de Periodistas de Lambayeque,
A la Asociación Nacional de Periodistas- Filial Lambayeque,
Al Instituto Prensa y Sociedad,
A los colegas de Lambayeque y del Perú:
...
Hoy nos permitimos hacer un llamado a nuestros gremios periodísticos por un hecho muy puntual. Hemos tomado conocimiento de que al menos cuatro periodistas del diario La Industria de Chiclayo y uno del diario El Norteño han sido despedidos sin razón aparente.
Inicialmente, se les solicitó tomar vacaciones el pasado 1 de Octubre por ‘orden de gerencia’. Terminado el plazo vacacional, los colegas regresaron para reincorporarse a sus labores llevándose una ingrata sorpresa: fueron impedidos de ingresar a su centro de labores aduciendo que su contrato no fue renovado.
Por ello, nos solidarizamos con nuestros colegas afectados y pedimos a nuestros gremios periodísticos un pronunciamiento por este hecho además de solicitar a los referidos medios de comunicación informen sobre lo ocurrido.
Conocemos que no se trata de una política de reducción de personal, debido a que los puestos dejados por nuestros colegas están siendo cubiertos por periodistas de otras ciudades- hecho que no estaría mal si es que las capacidades, ética y experiencia de nuestros colegas afectados- hayan sido evaluadas para continuar en sus cargos.

Suscriben:
Ronald Arcila López, Wilson Alarcón Campos, Juan José Soto Limo, Harry Gordillo Ayasta.

martes 29 de marzo de 2011

Desnudando la prostitución : La plata no llega sola, hay que sudarla

Por: Marlon Pucce.


Garcilaso de la Vega, en su obra Los Comentarios Reales, refiere que en el Incanato hubo prostitutas, llamadas “paganas”, debido a “las migraciones internas obligatorias y a la desigualdad social y de poder que esto generaba”.

Con la conquista, la prostitución se incrementó. Se dieron condiciones por las cuales las mujeres indígenas se involucraron en la prostitución o fueron forzadas a hacerlo. Las mujeres indígenas fueron en muchos casos violadas y dado que la honra de una mujer radicaba en su actividad sexual, eran sancionadas socialmente.

Habían dado casi las cinco de la tarde de un lunes de Marzo, un viejo taxi me traslada del centro de Chiclayo, hacia un concurrido boulevard. Siete soles dejé en manos del taxista, quien sarcásticamente me dijo “provecho”.

Ahí parado, escuchando las ofertas de todo precio y para todo gusto, esperaba a mi contacto. Mujeres, algunas agraciadas y lindas, corpulentas y de enflaquecidos cuerpos; me miraban con extrañeza. El contacto no llegaba aún; así que esperé mientras recorría cada rincón de ese burdel, sin duda uno de los más concurridos de Chiclayo. Apenas caía la tarde y ya había algunos varones, haciendo cola, como si se tratase de la compra de entradas al estadio Elías Aguirre.

Al fin apareció el contacto, éste debía llevarme con la trabajadora más cotizada y solicitada del local. Caminando por aquellos corredores, me preguntaba qué podía llevar a estas mujeres a realizar un trabajo poco honroso y degradante; pronto lo sabría.

Frente a la jovencita, que gustosamente accedió a la conversación, pese a que no sería pagada; me sentí intimidado, tal vez por la experiencia sexual que esta joven de 23 años podía tener. Nunca es tan fácil tocar estos temas con la libertad que ameritaba la ocasión.

Coral, es su nombre de batalla (como así lo manifestó), natural de Tarapoto pero llegó de la ciudad de Chincha hace casi dos años, donde ejerció por primera vez la prostitución. Muy joven aún, se vio envuelta y atraída por los ingresos que obtenía su hermana menor, trabajando como prostituta en esa ciudad. Actualmente tiene más de un año de experiencia en estos menesteres.

“Tengo dos gemelitas de seis años y por ellas es que debo trabajar. Aunque también quiero estudiar más adelante enfermería, mi madre quien padece de cáncer se ha hecho cargo de mis bebes, a diario pienso en mi familia y creo que pronto estaré de regreso en mi querido Tarapoto para reencontrarme con mis niñas”, manifestó Coral, mientras bajaba la cabeza.



¿Algún día te retirarás del meretricio?

Sí, pienso que en un año abre ahorrado lo necesario, tengo la idea de estudiar enfermería más adelante.

¿Lo que ganas a diario es suficiente como para ahorrar?

Tengo platita ahorrada con mi hermana, a diario gano aproximadamente entre 300 a 350 soles, en los fines de semana saco unos 600 soles y algo más, esto me permite ahorrar debido a que mi gastos no superan los 80 soles diarios.

¿Cuántos clientes a diario atiendes?

Suelo atender a 25 ó 30 personas, no todos al mismo precio, hay quienes solicitan un trabajo completo y el precio es de 50 soles.

¿En algún momento alguien intentó o llegó a lastimarte?

Si, hubo una oportunidad que un tipo me pegó, pero rápidamente me defendí, en este trabajo hay de todo, una tiene que estar preparada para recibir a diferentes tipos de personas. Yo trato de no atender a hombres que llegan al burdel borrachos, prefiero perder un cliente y evitarme problemas.

¿Qué esperas que sean tus niñas cuándo sean grandes?

Que sean diferentes a mí, que sean profesionales, yo estoy trabajando para darles educación, quiero que ellas tengan lo que a mí, en su momento, nadie me ofreció.

¿Tú vendes tu cuerpo a cambio de dinero, no te gustaría recibir amor?

Tengo muy claro que todas las personas que vienen aquí, es para tener sexo, yo no recibo nada de afecto en esta cama, hace poco he iniciado una relación con un chiclayano, él tiene un niño y entiende mi trabajo. Mi pareja sabe que necesito el dinero, como también sabe que luego de salir del burdel, es él la única persona a quien quiero, nos conocemos hace cuatro años y pese a todo y después de muchas dificultades, hemos podido superar los obstáculos.

¿Qué piensas de la política?

(Se ríe) No sé mucho de la política, pero estoy muy decepcionada de los políticos, mucho prometen y cuando llegan al cargo ni se acuerdan de su pueblo.

¿Ya decidiste por quién votarás?

Para el congreso aún no, pero para presidente creo que por el señor Alejandro Toledo, al menos cuando fue presidente se preocupó por muchos pobres.





¿Qué anécdota nos puedes contar?

No hace mucho, un hombre llegó al burdel y lo atendí como a cualquier cliente, pero cuando empezó a desvestirse me di cuenta lo aventajado que era, fue entonces que le dije que no iba acostarme con él. El tipo se enojó y empezó a insultarme, me dijo de todo y le mencioné que por nada del mundo haría el trabajo, no por dinero me iba a arriesgar a lesionarme.

¿Tu madre, sabe que trabajas en un prostíbulo?

No, ella piensa que trabajo en Lima como empleada doméstica, no se imagina que estoy por el norte trabajando en esto, no tengo padre, nunca lo conocí, me crió mi padrastro; yo tuve que salir de casa porque mi padrastro quiso violarme.

Algún día regresaré a casa, con mi familia, me gustaría poder estar al lado de mi madre y junto a ella, abrazar a mis gemelitas.